martes, 11 de noviembre de 2014

Traicion Inesperada: Capitulo 6 DUDAS



CAPITULO 6:  Dudas .............


El cielo había amanecido algo tormentoso aquella mañana y desdibujadas nubes oscuras se acercaban sigilosamente tras la sierra.
El aire traía consigo la esencia de los pinos y una mezcla a tierra húmeda que flotaba en el fresco ambiente de la galería.
siwon  se hallaba de rodillas sobre el suelo con la mitad superior del cuerpo introducida en la alta chimenea de piedra.  Jaejoong  se hallaba a su lado ligeramente inclinado, tratando de ver en la espesa negrura que obstruía la salida del aire.

-Ilumine aquí – dijo la voz apagada del sirviente.
jaejoong le acercó la mecha y a los pocos segundos siwon sacó la cabeza de allí.

-Habrá que llamar a alguien, está totalmente atorada.
siwon  se levantó pesadamente con una mueca de enfado en sus ojos.

-¿le podría preguntar algo? –  jaejoong  le miró nervioso y el hombre asintió con la cabeza relajando su pose – Yunho y Yoo ¿siempre se han llevado mal?
El hombre pareció dudar durante unos largos segundos:

- No y si – respondió. El reflejo de la llama danzó en sus ojos cuando los fijó allí – Tuvieron una infancia normal hasta que  yunho  creció y confesó su secreto, su pasión por la vida. Quería convertirse en oficial enrolándose en el ejército. El difunto marqués estuvo de acuerdo con sus deseos siempre y cuando su hermano  yoo  tomara parte de las responsabilidades que conlleva el marquesado.  Yunho  estaba dispuesto a cedérselo todo – Siwon se encogió de hombros y volvió la vista a el como si acabara de regresar del pasado – Al final fue él quien se tuvo que hacer cargo de todo.

-¿no le interesaba la fortuna? – se extrañó.

-Era muy joven – terminó de decir  siwon  limpiándose las manos en un paño. -Luego ya pasaron otras cosas pero yo creo que ambos se aman.

-Pues tienen una forma muy peculiar de demostrarlo. ¿ yunho no volvió a decir nada del ejército?

-Que yo sepa no. Pero ya la digo que ha llovido mucho desde entonces. ¿Sabe cuál fue el consejo del difunto padre? -  jaejoong negó con la cabeza – cuando ambos discutan entre ellos, lo mejor es no tomar partido y retirarse.
siwon se giró para salir de la alcoba pero jaejoong lo detuvo apoyando la mano sobre su brazo.

-¿Y funciona?
El hombre la guiñó un ojo regalándola una sonrisa:

-A mí sí.
El lo vio salir y la mecha tembló en sus manos.

De modo que  yunho  no había podido cumplir su sueño y culpaba de ello a yoo. ¿Por qué? ¿Tan importante era ser oficial? Quizá para él si lo había sido.-acabó pensando con un nudo en la garganta.
Trató de imaginar a un  yunho  joven y divertido luchando por alcanzar un sueño, por conseguir una quimera por encima de todo. No le importaba las propiedades ni las riquezas y de pronto; todo había desaparecido por ser el hermano mayor, por creerse o sentirse responsable de sacar el marquesado adelante. Si  yoo  se hubiera esforzado tan solo un poco, entre ambos podía haber funcionado bien y  yunho  se habría marchado… y jamás se hubieran casado… e incluso pudiera que ni siquiera se hubieran conocido.
Con un suspiro tembloroso salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Nunca admitiría que agradecía que las cosas hubieran sido así.

Ya habían retirado el servicio del desayuno y el comedor se hallaba vacío.

-jaejoong ¿Dónde estabas? – yunho se acercó a el en una par de zancadas. Vestía impecable, como siempre.

- ¿Por qué? ¿Ha ocurrido algo? – Se sintió atrapada entre sus brazos y lo escuchó reír - ¡Cuenta! ¿Qué ha pasado?

-¿Qué te ha pasado a ti que tienes un enorme tiznón en la mejilla? – la pasó un dedo
sobre la mancha y se lo mostró con una hermosa sonrisa.
jaejoong lo miró perdido en el mar marron de ojos.

-La culpa es de esa chimenea de la sala. siwon la estaba revisando… tiene que llamar a alguien. Eso me recuerda que debo hablar con la cocinera – agitó la cabeza – yo no sé dónde compra la carne esta mujer pero esta… rara. – Se apartó de él con una sonrisa - ¿querías algo?
yunho lo miró arqueando las cejas.

-No –negó buscando con la vista hasta que divisó los guantes de piel que había dejado junto a una alacena con puertas de cristal - ¡Aquí están! Intentaré regresar pronto.


Mientras  jaejoong  hablaba con la cocinera y  yunho  cerraba unos acuerdos con unos nuevos arrendatarios, yoo se citó en una taberna a las afueras del pueblo con un individuo nada recomendable.
Vestido con ropa remendada, algo sucio, con barba de varios días y al que le faltaba más de un diente. Era un timador poco recomendable pero con muy buenos contactos en el mundo del hampa. Yoo  lo necesitaba para arruinar finalmente a su hermano.

- ¿Has entendido todo lo que te he dicho? – susurró yoo. Era muy improbable que nadie en ese tugurio le conociera, pero mejor prevenir e intentar ocultarse lo máximo posible, he ahí la razón para ese sombrero de ala más ancha y el pañuelo demasiado grande a lo largo de su garganta.

- Lo he entendido, jefe. No se preocupe, en una semana tendrá todos esos documentos sobre esas minas tan provechosas. – confirmó el esbirro tras dar un largo trago al vaso de vino que tenía delante.

- También necesitaré algún tipo de documento que respalde a esa empresa. Que se vea tienen un pasado limpio y lleno de éxitos, el marqués es muy listo y necesitará ver algún hallazgo rentable que respalde este nuevo descubrimiento. – yoo no le había desvelado su verdadera identidad y su relación con yunho, el alías que había tomado para esa entrevista sería más que suficiente.

- Eso le costará algo más, mi socio debe retrasar otros trabajos para hacer este encargo en tan poco tiempo – rascándose la barba intentaba descubrir cuánto le podría sacar más a ese pimpollo que tenía sentado delante y aunque lleno de rabia y por lo tanto peligroso era muy fácil de engañar.

- Si todos los documentos son de mi agrado y si el marqués hace la inversión rápido le daré un tercio más. Cuando lo tenga todo listo déjeme un aviso en esta misma taberna y me pondré en contacto con usted. Hasta ese momento, usted y yo no nos conocemos. – y sin esperar respuesta, yoo se levantó, dejó un par de monedas en la mesa y se fue.

 Donghae  observó cómo se marchaba, no le gustaba que le ocultaran cosas y Donghae  quería saber porqué ese hombre, que era noble por su forma de vestir y hablar, tenía tanta inquina contra el marqués  Jung. Haría el trabajo, por supuesto, pero también haría unas averiguaciones por su cuenta, nunca estaba de más cubrirse las espaldas y más habiendo nobles de por medio.

                       *******************************

Un rato más tarde y en la joyería de la ciudad  Yunho  hablaba con el dependiente. Después de la pasada noche se había dado cuenta de alguna de las inseguridades de jaejoong  y qué mejor que ayudarlo a superarlas con un regalo. Yunho  ni siquiera tenía pensado hacerle un regalo, había sido a raíz de una conversación con kristal  y con un collar que le había regalado su difunto marido que yunho se había percatado su falta de atención para con jaejoong. Sin pensárselo dos veces se acercó a la joyería. Y ahí estaba, dudando entre comprarle un collar de rubíes con pendientes a juego o un conjunto de zafiros.

- Las dos joyas son magníficas, señor Jung – corroboró el joyero, ambas eran de importe similar y con su venta cubriría perfectamente las facturas de más de dos meses.

- Sí, son impresionantes las dos – yunho intentó imaginarse a jaejoong  con las joyas puestas, con el conjunto de zafiros se la imaginó con el vestido de terciopelo azul que había recibido hacía unos días de la modista. Pero cuando intentó imaginárselo con el conjunto de rubíes, su imaginación le jugó una mala pasada y solo se lo pudo imaginar con el collar de rubíes y los pendientes, sin ropa, con la melena suelta y una pose seductora. A yunho se le secó la boca y su entrepierna respondió a tan erótica imagen. Su traicionera mente ya había decidido qué joya luciría mejor en su joven esposo. Con la mano un poco temblorosa señaló el estuche de los rubíes.

- Definitivamente me llevo los rubíes, combinarán mejor con su pelo – con un ligero carraspeo ocultó la imagen de su esposo para saborearlo más tarde.

- Excelente decisión, señor. Enseguida se lo preparo.

Anticipándose a la cara que pondría  jaejoong  al recibir el regalo yunho estaba exaltante por llegar a casa. En el camino se sintió realmente feliz, añorando llegar al hogar junto con su esposo. Sin que pudiera evitarlo una sonrisa iluminaba su semblante.


jaejoong  llevaba un buen rato dando vueltas sin saber qué hacer. Ya había organizado el menú semanal con la cocinera, revisado los pedidos y ordenado algunas tareas que consideraba no podían dejarse de lado. Pero ya no tenía nada más que hacer, la casa de su esposo  estaba muy bien organizada y apenas necesitaba supervisión, por lo que el  se sentía ocioso y aburrido.

yunho  no se encontraba en la casa y no tenía ni la más remota idea del paradero de yoo.
Suspiró resignado y cerró el libro que había estado intentando leer sin demasiado éxito.
En ese mismo instante su cuñado entró en la biblioteca.
Se le veía mucho más animado que en los últimos días y eso alegró a jaejoong, la compañía del joven era mucho más amena y agradable cuando se encontraba de buen humor. Tenía que reconocer que verlo sumido en la melancolía y compadeciéndose de sí mismo, estaba resultando un tanto agobiante.

-Buenas tardes, yoo ¿cómo te encuentras? Tienes muy buen aspecto –comentó dejando definitivamente el libro de lado.

-Buenas tardes, jaejoong. La verdad que hoy me encuentro mucho mejor, sí –fue la escueta respuesta del joven.

-¿Dónde has estado? No te he visto en toda la tarde y ya comenzaba a aburrirme de estar solo.

-Tenía unos asuntos que atender –dijo esquivo- De todas formas debería ser tu esposo el encargado de amenizar tu vida no yo – intentó camuflar el rencor que sentía tras una sonrisa- Por cierto, ¿dónde está mi querido hermano?

-Tenía asuntos que resolver en el pueblo –dijo acercándose a yunho. Había estado dándole vueltas a la situación que vivían los dos hermanos y estaba convencido de que había llegado el momento de enterrar el hacha de guerra- yoo, me gustaría pedirte un favor.

-Tú dirás –dijo solícito tomando entre sus dedos uno de los tirabuzones de jaejoong. Siempre le había gustado el pelo del muchacho, tan brillante y sedoso que resbalaba entre sus dedos como facilidad.

-Me gustaría que trataras de llevarte bien con yunho –soltó sin ningún reparo- Sé que tenéis vuestras diferencias, pero…


-No sabes lo que me estas pidiendo –espetó, a la vez que se separaba unos pasos de el.

-yoo, por favor –suplicó acercándose nuevamente a él y tomando su mano entre las suyas- Me gustaría que pudiéramos vivir todos juntos, sin tensiones innecesarias y sin malos modales. Sois hermanos, no podéis estar peleados eternamente.

-No apuestes –añadió con un deje de amargura.

-yoo, por favor. Eres muy importante para mí –depositó una mano sobre su mejilla, mientras la otra aún apresaba su mano- te quiero y no soporto…


-¡Qué conmovedor!
La voz dura y acerada de yunho sesgó el aire como un cuchillo afilado.

-yunho, no te he oído llegar –balbuceó a la vez que dejaba caer las manos a ambos lados de su cuerpo.

-Eso es más que evidente –respondió fulminándolos con la mirada.

Toda la ilusión que había sentido mientras regresaba a casa, se había esfumado como por arte de magia. La imagen de jaejoong  engalanado con el collar y los pendientes a juego se borró de un plumazo, dejando en su lugar otra mucho menos estimulante.
Sin esperar ni un segundo más, giró sobre sí mismo y abandonó la biblioteca con pasos decididos.
 yoo cogió del brazo a jaejoong cuando éste se dispuso a seguir a su esposo.

- Déjalo, sé por experiencia que cuando se pone así es inútil tratar de razonar con él – por dentro estaba que no cabía en sí de gozo. Ni planeándolo le habrían salido mejor las cosas.

- ¡Pero yoo! ¡Debo aclararle que lo ha malinterpretado todo! – la angustia era más que evidente en su voz.

- Confía en mi jaejoong – dijo mirándolo a los ojos -. Ahora se volvería contra ti y puede incluso que te eche de la casa…créeme, sé lo que digo.


- ¡Dios mío! ¡Pero va a creer que yo…! – incapaz de continuar hablando se tapó la cara con las manos mientras fuertes sollozos sacudían su cuerpo.
yoo se acercó y lo rodeó con sus brazos, incapaz de reprimir la taimada sonrisa que se había dibujado en sus labios.

Por su parte yunho, loco de celos y de dolor, mandó que le ensillasen su montura y salió al galope sin rumbo fijo. En su mente revivía una y otra vez las palabras que jaejoong  le había dicho a yoo, unas palabras que él se moría por escuchar de sus labios y que el jamás le había dicho. Ahora sabía que a pesar de la entrega generosa de su cuerpo el  nunca lo había amado.


Casi sin darse cuenta se encaminó al pueblo y allí, intuyendo que la única forma de olvidar las palabras que jaejoong  había dicho a yoo  era ahogándolas en litros de vino, se dirigió a la taberna. El ambiente enrarecido, el hedor a sudor, alcohol y perfume barato de las rameras, inundó sus fosas nasales, pero contrariamente a lo que le había sucedido otras veces ahora lo recibió con algo parecido a la alegría. Un fugaz instante de silencio recibió su entrada ya que los parroquianos se habían extrañado de ver allí al marqués  Jung, pero pronto se reanudaron las conversaciones y las risas. Dirigiéndose a la barra, exclamó:

- ¡Mihan! Una botella de soju. – Y al ver acercarse a él a una voluptuosa morena le sonrió: - Acércate preciosa, es muy aburrido beber solo.

jaejoong esperaba en el vestíbulo la llegada de yunho. Algunos minutos después de su partida y desoyendo los consejos de yoo había salido tras él, atormentado por la decepción que había creído leer en los ojos de su esposo, pero no había rastro de Julián en ninguna parte.
 Finalmente el mozo de cuadra le había dicho que yunho había ensillado un caballo y se había marchado. Habían pasado ya cuatro horas desde entonces. Todos en la casa dormían pero el  ni siquiera lo había intentado, la preocupación lo atosigaba y lo único que deseaba era ver a yunho  y explicarle cómo habían sido en realidad las cosas.
Una hora más tarde escuchó la puerta abrirse y su corazón inició un alocado golpeteo dentro de su pecho.

- ¡¡yunho!!
Efectivamente era él, pero su aspecto era terrible. Con estupor jaejoong  se fijó en su mirada turbia, en el cabello despeinado, en el fuerte olor a vino y…a perfume que lo acompañaba y de repente su mirada se paralizó sobre una mancha de color rojiza que había sobre su camisa.
Horrorizado buscó sus ojos.

- ¿Dónde has estado?
- Eso no es asunto tuyo, querido.

A la mañana siguiente jaejoong, yoo y yunho estaban en la sala de desayuno, solos.  Jaejoong  tenía ojeras, después de dormir apenas una hora durante toda la noche. Por primera vez desde que se casaran, había dormido en otras dependencias, pues su esposo le había echado de la alcoba cuando trató de desvestirle y acostarle la noche anterior. Había llegado muy bebido, y con olor al perfume barato de otra mujer. Las dudas se mezclaban en su corazón con el miedo a perder lo que su esposo había comenzado a entregarle la noche anterior, cuando le dijo que lo necesitaba.

yoo, por su parte, estaba más que satisfecho con la situación. yunho apenas miraba a jaejoong, y si en algo conocía a su hermano, tardaría mucho en perdonar la escena que había visto la tarde anterior. Por primera vez yunho  creía que era yoo  quien tenía lo que el marqués deseaba, e iba a intentar que esa rabia que intuía creciera hasta convertirlo en un ser amargado e irascible, alguien a quien jaejoong detestara. El, además, había confesado tenerle en alta estima, así que aunque de forma inconsciente seguro que colaboraría con sus planes.

El asunto de las minas que había encargado, a jaejoong  odiando a yunho  serían el broche final a la venganza contra su maldito hermano mayor.

yunho  trataba de contenerse. Deseaba golpear a su hermano, echarle de casa para siempre y obligar después a confesar a jaejoong  que era él, y no  yoo , quien despertaba sus anhelos. Pero a tenor de lo visto la noche anterior, parecía que lo que ocurría por las noches en la alcoba no tenía nada que ver con lo que él necesitaba. Sí, jaejoong disfrutaba entre sus brazos… pero no le amaba.
Deteniendo el hilo de sus pensamientos, entró Surin , el capataz de los Kim, y de desató el caos. Al parecer había habido un accidente en la casa, y don Tae había resultado herido de gravedad.

jaejoong  gritó y se llevó las manos a la boca, temiendo que su madre estuviera implicada, intuyendo lo que podía haber ocurrido. Yunho  quiso acercarse a abrazarla, pero yoo estaba más cerca y se le adelantó. Con desesperación vio como el se dejaba consolar por alguien que no era su esposo.

Gritó varias órdenes y corrió a las caballerizas, poniendo rumbo a todo galope a la finca vecina.

Cuatro horas después yunho  salía de la biblioteca tras hablar con el alguacil de la  ciudad. Él era el juez de paz y tenía jurisdicción, pero había preferido que fuera aquel oficial, ajeno a la familia, quien manipulado por él, hiciera las averiguaciones pertinentes, interrogando al servicio y cerrando el caso como un accidente.

Cuando yunho  había entrado en la finca había encontrado a don tae  muerto, en el pie de la escalera, y en la parte alta a la sra. kim, con evidentes signos de haber sido golpeada, y un arma en la mano. La situación parecía obvia. Su suegra había matado a su esposo.

El mayordomo le había confirmado los hechos, alegando que la señora había soportado palizas desde los primeros días de su matrimonio, y que la de aquel día había sido brutal. Que don tae  había amenazado con matarla, y ella había abierto la vitrina donde se guardaban las armas de caza y le había amenazado a él con matarle primero si no se marchaba para siempre de la finca de los kim. Tras un forcejeo, el arma había sido detonada y don tae había caído escaleras abajo, muriendo poco después tanto por la bala como por los golpes.

- ¿Cuántos miembros del servicio jurarían que fue un accidente? –Preguntó al mayordomo tras escuchar la historia.

- Todos.
No había habido duda en el tono de aquel viejo. Al parecer todos adoraban a la sra. kim y se alegraban de la muerte de su esposo, que la había maltratado a placer. Pidió al servicio que mintiera, diciendo que había sido un accidente limpiando el arma para salir de cacería al día siguiente, y subió a su suegra a la habitación, donde le administró láudano y la abrazó y consoló hasta asegurarse de que estaba profundamente dormida.
Mandó después llamar al alguacil, a quien dio la versión adecuada de los hechos, permitió que interrogara al servicio para corroborar el fatal accidente, y prohibió que nadie hablara con doña Kim, pues según dijo estaba desolada.

Un velo el día del entierro cubriría cualquier evidencia de la paliza, y no habría ninguna sospecha sobre la inocencia de la madre de jaejoong.
La brutalidad con la que había sido golpeada, las marcas en la cara, los brazos y el resto del cuerpo de su suegra le habían impresionado. No estaba seguro de querer saber de aquel matrimonio, y temía que  jaejoong  hubiera sido también víctima de la misma suerte. Agotado, salió hacia el comedor, a agradecer a los criados su lealtad y a organizar un entierro.

jaejoong  estaba en el comedor de la que fuera su casa, sentada al lado de yoos. El mayordomo les había explicado lo ocurrido y la actuación de yunho, que había salvado la situación y a su madre de una sentencia a muerte.
“Es curioso”, pensó “que mientras yoo  sostiene mi mano y me consuela con amables palabras, sea yunho  quien se haya hecho cargo de todo”. Se dio cuenta de que si bien yoo era una buena compañía, era yunho  su verdadero compañero, alguien a quien confiar su vida, o la de su madre, como había sido el caso. Deseaba con todas sus fuerzas que entrara para poder abrazarle, para agradecerle todo lo que había hecho.

Así que cuando yunho, agotado, entró en el comedor, el se abalanzó sobre sus brazos, deseoso de estar con él, de sentir su cercanía, de contagiarse de su fuerza.

Pero yunho no podía olvidar la afrenta de la tarde anterior, ni obviar la mirada de su hermano, que le decía a las claras que había estado con  jaejoong  todo aquel tiempo, abrazándolo y consolándolo. Separó a su esposo de su cuerpo, y lo apartó casi con desprecio.       ( este yunho que estoy creando me esta enfandando un poco pero que puedo hacer ya lo tengo asi en mi cabeza mmmm creo que tratare de cambiarlo pero no se será como  me vengan las ideas)

- yunho –comenzó el- nunca podré agradecerte lo suficiente lo que has hecho hoy.

- Guárdate tu maldito agradecimiento, jaejoong –le interrumpió con voz seca. – No lo deseo ni lo necesito.( okey esta fue la parte mas rara que puede hacer yunho hablandelo asi a jaejoong mmmm fue cruel ajajaj sigamos con la crueldad y frialdad de yunho?)

Y dicho esto, salió de la habitación a grandes zancadas, dejando a su esposo desolado y a yoo más satisfecho que nunca.


Como era de esperar, jaejoong  pasó la noche en su antiguo hogar. No sabía si yunho estaría de acuerdo con su decisión, pero poco le importaba. Después del desplante que le había hecho aquella tarde, sentía renacer los prejuicios que siempre había tenido contra él. A pesar de haber librado a su madre de una acusación de asesinato, con el se había comportado de forma ruin y despreciable.

No estaba dispuesto a tolerar que lo tratara de aquella manera, no había hecho nada para merecer su desprecio y si era tan testaduro para creer lo contrario y tan orgulloso como para no molestarse en preguntar qué había pasado realmente, pues allá él. El  no volvería a rebajarse, con que lo hubiera echado del dormitorio y le hubiera escupido su agradecimiento ya era más que suficiente.

Las luces del alba comenzaban a inundar su antiguo cuarto y el continuaba con los ojos abiertos. Los sentía pesados y le resquemaban por la falta de sueño, pero la preocupación por lo sucedido y el enfrentamiento con yunho, lo habían mantenido despierto durante toda la noche.
Sabiendo que no lograría conciliar el sueño, apartó las mantas y salió de la cama.
Sería un día muy largo y había mucho que preparar. La gente del pueblo y de los alrededores no tardaría en comenzar a llegar para darles el pésame y rezar por el alma, que en el infierno se pudriera, de don tae

No dio muestras de sorpresa cuando al entrar en el comedor se encontró con yunho. Sabía que estaría allí, además de ser el marqués, era su esposo y su obligación era estar junto a su esposo y su suegra en aquellos momentos, y yunho siempre respetaba sus obligaciones.
Apenas le dedicó una mirada al entrar. Se sirvió una taza de chocolate y trató de tomarlo, a pesar del nudo que sentía en el estómago.

yunho  lo observaba en silencio. Estaba pálido y ojeroso, se la veía tan frágil y desvalido, que sintió deseos de acercarse y consolarlo. Pero seguramente no le agradecería el gesto y prefiriera el consuelo de yoo.

Apretó los puños a la vez que se tragaba una maldición. Que ingenuo había sido al pensar que jaejoong  podría llegar a amarlo, ahora se daba cuento de cuan equivocado había estado, el siempre había amado a yoo, siempre el maldito yoo. Cuando llegaría el día que no tuviera que sacrificar algo por su causa.

Cerró los ojos durante unos instantes tratando de serenarse, no era momento para lamentaciones.
Carraspeó ligeramente y acercándose al lugar en que jaejoong continuaba dando vueltas a su bebida, preguntó:

-¿Había sucedido algo similar con anterioridad?
jaejoong  pegó un ligero respingo en el asiento, sumido en sus propios pensamientos como se hallaba, la voz seria y preocupada de yunho  lo había sobresaltado.

-¿Tú qué crees? –respondió con una sonrisa cargada de amargura.

-¿Por qué no nunca me lo dijiste? –inquirió, no sin cierta rabia.

-¿Me habrías creído? –volvió a responder con una nueva pregunta.
Ante las palabras de jaejoong, yunho enmudeció. Seguramente no, no habría dado crédito a sus acusaciones. Había creído conocer a don Tae, un hombre serio y recto y jamás hubiera sospechado que era un maldito maltratador.

Otra pregunta le quemaba los labios, pero temía saber la respuesta. Imaginarse la suave y aterciopelada piel de jaejoong  llena de cardenales y moretones le hizo estremecerse de furia. Si lo hubiera sospechado, él mismo habría terminado con la vida de aquel miserable.

Conmovido por esas ideas dio un paso para acercarse a su esposo, necesitaba darle el consuelo que no le había podido ofrecer entonces.
Pero antes de poder alargar tan siquiera el brazo para tocarlo la voz de yoo lo hizo detenerse.

-Buenos días, jaejoong –dijo ignorando intencionadamente a su hermano- ¿Cómo te encuentras? Y tu madre ¿está mejor?

-Aún está bajo los efectos del láudano, gracias. Ahora iba a subir a verla.
Para confirmar sus palabras se puso en pie.

-Si me disculpáis…
yunho asintió levemente y apretó los puños al ver que yoo se ofrecía para acompañarlo.

-No es necesario, será solo un momento.

-Como quieras, pero si necesitas algo… lo que sea…
Sabía que estaba tentando a la suerte, pero no pudo evitar hacer el comentario.
Ambos hombres observaron la marcha de jaejoong. Unos con las facciones contraídas por la rabia y el otro disfrutando como nunca.


Continuara………………………


 Hola muy bien el dia de hoy solo con este fin hasta  aqui cre el capitulo 7 esta en proceso nose quiero cambiar un poco al frio y serio de yunho jajajajaj nose dejem un poco de tiempo ps mmmmm hasta mañana si jajajaja...................  besos saludos para una de mis lectoras YUNHO KIM  muchas gracias por sus comentarios se que eres una de mis seguidoras mas antiguas jajajaja gracias prometo sguir y no desmayar.

7 comentarios:

  1. aaaahhhhh no puede ser yunho esta segado por los celos q trata de la peor manera a jae.........pero es q jae tbnn debe darse cuenta q es obvio q yunnie ste asii, ya q hace un tiempo el estuvo enamorado de yoo......ahhh maldito yoo xd disfruta ver al yunjae peleando......jajajaja no se pero la actitud de yunnie me gusta y al mismo tiempo noo jajajaja espero mas actus de los fics

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  2. hay por dios yunho no lo puedes tratar así el te ama y tu no lo escuchas se hace ideas que no son y lo trata muy mal y eso es insoportable quiero a el yunho amoroso dulce y tierno de jae este malo mo me gusta me hace sufrir por que es injusto con jae pero jae también se debería de retirar un poco de yoo pues si su mama ya le había advertido que yoo no es lo que aparenta el debería de darse cuenta que desde que el apareció todo cambio y es por ese maldito hermano incomodo y aparte tonto como quiere arruinar a yunho si el puede vivir sin su fortuna el es trabajador y puede salir adelante en cambio yoo es un inútil que no se va a poder mantener solo ya lo debería de echar de una buena ves yunho de sus vidas para que puedan estar tranquilos y disfrutar de su amor

    GRACIAS por el capitulo y de verdad te lo agradezco mucho que sigas y no desmayes :)
    y me alegra mucho que estés de regreso mañana así me gustan las historias que actualicen diario y muchos XD no no presiono como tu puedas pero si son muchas mejor XD
    me voy CUÍDATE besos y abrazos para ti también te leo mañana espero hasta prontito BYE

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  3. Yunho esta tratando muy mala a Jae aunque a veces es mejor desahogarse asi sera mas dulce luego

    Gracias por actualizar y gracias por compartir y espero que recivas muchas comentarios para animarte a que actualices mucho nuevos fics <3 <3 <3 <3

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  4. mi Dios, esto se está poniendo cada vez peor.
    es que Yunho justo entró en un momento que no debía, y malinterpretó el gesto de cariño de Jae con Yoo.
    este hermano de yunho traerá muchos problemas, es un vago,rencoroso y envidioso de Yunho y hará daño.
    el padre maltratador de jae murió. no le deseo la muerte a nadie pero ese hombre era una bestia, pegándole así a su mujer.
    algo que quiero comentar. a veces en la historia se ve que se te pasa cuando hablas de Jae, llamarlo en femenino, no sé si me explico ,da la sensación que el protagonista (jae) es una mujer en vez de un hombre. no sé tal vez sea yo, pero lo he leído en todos los capítulo y confieso que eso a veces me descoloca un poco.espero que no te ofendas al decirlo. es una crítica constructiva.
    gracias por el capítulo

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  5. Mmnxnnd! Me da una rabia Yuu y YH que malinterpreta la situaciòn y jaees el que sufre x ello , por otro lado lo del padrasfo esta fuerte eaperemos y su madre salga bien de ello… ..se lo merecia x maloo @*@$&#&…

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  6. Hay Yunho los celos lo cegaron pero no era la aptitud que debió tener claro quien no des escuchar y ver bueno pero debió de hablar con Jaejoong porque siempre suponen que tiene q ser como piensan ambos asshh los dos enamorados uno de otro lo pero es su hermano aarrgg >.< ese vago que no piensa en su vida espero que tenga su lección

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  7. Yunho tu vez lo que quieres ver, más no preguntas o te percatas que si es así o no, parece que no conoces a tu hermano... Jae también si sabes que Yunho se encela de su hermano porque permites que este se tome atribuciones que no debe, Yunho celoso y tu sin proponértelo lo aceptas...
    Gracias

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